En la reconstrucción de un nuevo condominio vacacional en Acapulco, la ingeniería se convirtió en la clave para resolver un desafío que parecía insalvable: aplicar acabados en el nivel 12, a gran altura, sin incurrir en los costos desproporcionados del andamiaje tradicional. El objetivo era claro: optimizar recursos sin comprometer seguridad ni calidad.
Tradicionalmente, alcanzar un plafón a esa altura implica desplantar torres de andamio desde el suelo, lo que supone una inversión masiva en tiempo, equipo y presupuesto. Frente a este escenario, el equipo de ANPASA apostó por una solución que redefine la lógica del montaje: una estructura en voladizo, diseñada para proyectar una plataforma segura hacia el vacío.
La maniobra técnica consistió en anclar el sistema a los dos últimos niveles del edificio, aprovechando la resistencia estructural y utilizando el equipo existente como contrapeso natural. Esta estrategia eliminó la necesidad de torres desde planta baja, reduciendo drásticamente el volumen de equipo y los tiempos de montaje.
El resultado fue una plataforma amplia, estable y segura, que permitió trabajar con total confianza en altura. Cada detalle respondió a la filosofía de Seguridad, Servicio y Calidad:
- Estabilidad estructural garantizada por cálculos y pruebas previas.
- Seguridad total para el personal, con barandales, rodapiés y líneas de vida.
- Optimización de recursos, reduciendo costos y acelerando la ejecución.
Este caso demuestra que la ingeniería inteligente no solo resuelve problemas físicos, sino que también es una herramienta para la rentabilidad y eficiencia en proyectos de gran escala. Cuando el reto es altura, espacio limitado y control de costos, la innovación marca la diferencia.
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